El verano
Vamos a empezar por la estación que más prejuicios suscita, nada menos que… el verano ☀️! De hecho, a menudo se dice erróneamente que no hay que hacerse piercings en verano, que no hay que bañarse, ni tomar el sol, etc… Pues bien, ¡noticias falsas! 🥸
Es cierto que sumergir una herida (sea cual sea) en agua ralentiza considerablemente la cicatrización, pero cuando se trata de un piercing en la oreja, ¡es raro que nos quedemos sin respirar durante horas! 🤿
Está totalmente permitido bañarse, siempre que se tomen algunas precauciones de antemano: antes de sumergirse, hay que asegurarse de aplicar vaselina sobre el piercing para crear una barrera contra el agua. De hecho, el agua no es un problema, pero los gérmenes que pueden encontrarse en ella sí lo son. Una vez fuera del agua, se recomienda enjuagar el piercing con agua limpia o suero fisiológico. Por último, al volver a casa tras un día en la playa o en la piscina, hay que lavarse el piercing con un jabón de pH neutro para eliminar la suciedad y otras bacterias que puedan haberse acumulado en él. 🧼
El invierno
En invierno, no hay que bañarse (salvo quizá para los más temerarios), ¡pero existen otras limitaciones 🥶! De hecho, nuestra ropa de abrigo, bufandas, jerséis de lana, gorros, etc., suponen un riesgo para tus orejas recién perforadas. Los numerosos enganches suelen provocar inflamaciones, por lo que hay que tener cuidado al ponerse y quitarse la ropa para proteger al máximo las nuevas joyas que adornan tus orejas. Además, durante el invierno, nuestro cuerpo, ya debilitado por el frío y ciertos virus invernales, tiende a cicatrizar más lentamente. 🤒
La primavera
La primavera parece ser LA estación ideal: los días se alargan, la ropa de lana escasea y aún no es (realmente) momento de bañarse. Por lo tanto, los piercings realizados en esta época comenzarán a cicatrizar antes del verano, ¡sinónimo de chapuzones y actividades al aire libre! Porque sí, aunque la cicatrización de los cartílagos es larga, esta es menos sensible tras los 3 primeros meses tras la perforación, por lo que las infecciones serán más raras y los enganches menos violentos. 😮💨
Otra buena noticia: la piel tiende a estar más seca y más resistente durante esta estación (ya que las temperaturas son más suaves y la piel está menos expuesta a las agresiones externas), lo que puede ayudar a prevenir las infecciones. 💪
El otoño
Por último, y de forma similar a la primavera, el otoño es una estación propicia para los piercings. El verano llega a su fin y el frío aún no se ha instalado del todo. El organismo acaba de hacerse con una buena dosis de vitamina D —que es esencial para el sistema inmunitario—, por lo que las inflamaciones e infecciones serán menos frecuentes, ya que tu organismo estará al máximo de sus capacidades. ⚡️
Las mejores estaciones para hacerse un nuevo piercing son la primavera y el otoño
Cada estación tiene sus ventajas y sus inconvenientes para hacerse un piercing y para su cicatrización, aunque la primavera y el otoño se consideran las mejores estaciones. Sin embargo, tomando algunas precauciones durante las estaciones con temperaturas más extremas, es perfectamente posible hacerse un piercing en esos periodos. ¡No dudes en pedir consejo a tu perforador y sigue sus recomendaciones para que la cicatrización de tu piercing sea perfecta! 🧅😘
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